lunes, 31 de mayo de 2010

el abstracto concepto del "qi"



La manera de entender como funciona el taichi está, para muchos instructores, basada en fundamentos de medicina tradicional china, donde el concepto de “qi” (chi) cobra un papel prioritario. Desgraciadamente, estos esquemas no son de fácil comprensión para la mente occidental y, además, son propicios para hacer divagaciones de índole mística que normalmente no ayudan a desarrollar la parte más terapéutica del taichi.

Es por ello que conviene entender la base biomecánica del cuerpo humano para poder explicar de una forma clara, racional y mesurable, que sucede realmente cuando ejecutamos tal o cual movimiento. Cuando un instructor te dice que el dolor que tienes en la espalda o la rodilla es por un "bloqueo energético de tu qi", no te está mintiendo, pero tampoco te está aportando nada útil para solventar ese dolor. Por ejemplo, la típica molestia que se produce en la parte anterior de la rodilla, es causada por cargar el peso en la punta del pie, forzando así el tendón rotuliano. Claro que también es un bloqueo del "qi" en el meridiano del estómago, dentro del cual se ubica el músculo cuádriceps que se activa al flexionar la rodilla..., y podemos seguir con esta lógica en cada uno de los dolores del cuerpo. Todos ellos tienen una explicación occidental y oriental.

Lo que un profesor explique en clase, debería poderse corroborar en los diversos textos de anatomía, fisiología articular o medicina, y no mediante explicaciones basadas en el abstracto concepto de “energía”, que cada cual tiende a interpretar a su manera. Desde esta perspectiva, ambas formas de entender la salud se fusionan para aportar una mayor comprensión corporal.

jueves, 20 de mayo de 2010

la nieve en el lago


La lección más difícil de aprender es aquella que ya creemos saber. O dicho de otra manera: Nada genera más obstáculos al aprendizaje que creerse poseedor de algún conocimiento.

La práctica del taichi implica una evaluación continua de nuestras aptitudes y destrezas. Cada clase debería ser como la primera, comprobando si hemos alineado todos los aspectos de nuestra estructura física. Un perpetuo comenzar desde cero.

No parece haber un progreso aparente, pero cada día de entrenamiento nos vamos empapando de sus virtudes terapéuticas. No parecen adquirirse ningún tipo de conocimiento, aunque nos estamos continuamente enriqueciendo. Por eso el desarrollo del taichi parece no tener comienzo ni final.

Lo que se adquiere con el taichi es como la nieve que lentamente va cayendo sobre el lago; simula desaparecer, pero va fundiéndose lentamente en el agua y formando parte de ella.

jueves, 13 de mayo de 2010

dejarse en paz a sí mismo




El taichi ha atraído a innumerables practicantes de otras artes marciales: karate, taekwondo, kungfu, etc. Algunos buscan en su práctica seguir trabajando la destreza corporal que han desarrollado en ellas, añadiendo un componente de relajación. Otros, a medida que van aumentado la edad, persiguen un entrenamiento más acorde a sus posibilidades físicas, ya que resulta temerario ponerse a dar patadas saltando con determinados años. Hay a quienes, simplemente, el taichi les facilita una comprensión de su cuerpo más precisa, y que les enrriquece el desarrollo de su arte marcial específico. Todos los que llegamos al taichi desde otra disciplina cometemos un error muy relevante y significativo: Pensar que el taichi es igual que otra técnica marcial pero más lento. Nos suele costar renunciar a ese brazo firme y tenso, a sacar el pecho fuera o a fruncir el ceño con la falsa idea de crear, así, un movimiento más fuerte e intimidatorio. ¡Qué gran error cometemos!



Tras siete años de realizar un tipo de taichi rígido, que no era otra cosa que kungfu ralentizado, tuve que aprender a eliminar todas las tensiones musculares innecesarias para realizar cada movimiento, suavizar cada gesto y encontrar el equilibrio sin que pareciera que tenía la espalda atada a una escoba. Esto supuso renunciar a varias de las coreografías que conocía, y centrarme en unas pocas rutinas más simples, que me permitieran quitar todo aquello que sobraba en mi manejo corporal. En la "técnica Alexander" a esto le denominan "dejarse en paz a sí mismo" (ver el libro "El cuerpo recobrado" de Michael Gelb).



Salvo los casos en que se practica taichi para la competición, el objetivo del taichi nunca ha de ser la apariencia externa ni el intento de proyectar una imagen poderosa de uno mismo. No es como hacer karate a menos velocidad, ni es un baile en el que crear gestos vistosos. El verdadero trabajo y los verdaderos objetivos del entrenamiento empiezan y acaban en el interior de quien practica. Si lo que quieres es impresionar a los demás, quizá es mejor que practiques danza acrobática o malabares con pelotas de trapo; en el taichi es más importante lo que uno siente, que lo que uno representa. Por eso se considera un arte marcial de tipo interno, porque el verdadero logro está dentro de cada uno.



Realmente, el taichi es una gimnasia sutil, el zen aplicado al ejercicio físico o, de forma más técnica, la ciencia de moverse con el máximo de eficacia y el mínimo de esfuerzo. Para hacer bien taichi hay que aprender a ser vago, pero ser vago es un arte que pocos dominan...