jueves, 20 de mayo de 2010

la nieve en el lago


La lección más difícil de aprender es aquella que ya creemos saber. O dicho de otra manera: Nada genera más obstáculos al aprendizaje que creerse poseedor de algún conocimiento.

La práctica del taichi implica una evaluación continua de nuestras aptitudes y destrezas. Cada clase debería ser como la primera, comprobando si hemos alineado todos los aspectos de nuestra estructura física. Un perpetuo comenzar desde cero.

No parece haber un progreso aparente, pero cada día de entrenamiento nos vamos empapando de sus virtudes terapéuticas. No parecen adquirirse ningún tipo de conocimiento, aunque nos estamos continuamente enriqueciendo. Por eso el desarrollo del taichi parece no tener comienzo ni final.

Lo que se adquiere con el taichi es como la nieve que lentamente va cayendo sobre el lago; simula desaparecer, pero va fundiéndose lentamente en el agua y formando parte de ella.