lunes, 20 de septiembre de 2010

sindrome postvacacional


Hay días que parece que no, que al cuerpo le da por no sentirse cómodo con las tareas que uno quiere o debe realizar, y decide establecerse en un tono apático y pasivo. Entonces la mente piensa: "Pobre..., necesita descansar." Y consiente con la demanda corporal pasando el día en actitud estática.

El cuerpo, sintiéndose triunfador, incrementa aún más su pasividad: Bosteza, se acomoda, y va ralentizando sus procesos orgánicos. Las mecánicas de movimiento articular se ven inhibidas y, de esta forma, los fluidos corporales dejan de estar estimulados: El flujo sanguíneo, el linfático, la lubricación que ejerce el líquido sinovial, etc.

El descanso es necesario. La cuestión que surge aquí es: ¿Cuanto descanso es necesario? Cuenta la leyenda que Confucio paseaba con algunos de sus discípulos y uno de ellos le preguntó: ¿Debemos trabajar constantemente sobre aquello a lo que aspiramos, o debemos darnos periodos de descanso? La respuesta de Confucio fue un gesto con la mano, mediante al cual señalaba al cementerio. Lo discípulos y su maestro siguieron caminando en silencio...

Lo que Confucio quiería dar a entender es que tiempo habrá de reposar cuando nos hayamos muerto. La vida es para vivirla y desarrollar todo aquello que queramos desarrollar. En nuestra sociedad existe un mito acerca del cual se cree vivir mejor cuando no se hace nada, cuando se descansa, o cuando se abandona la actividad laboral. Se sobreestima el periodo vacacional con la idea de que, en esa pausa laboral, uno se carga de energías. Sin embargo, uno se carga de energía cuando hace algo que potencia esa energía (llamalo potencial, vitalidad o como quieras...) Al cambiar de entorno uno se ve inducido a cambiar de actividad, y en la medida que esa actividad le potencia, su energía aumenta. Quienes pasan todas sus vaciones literalmente "parados" son quienes realmente padecen lo que se llama "síndrome postvacacional", que no es más que el esfuerzo por recuperar el funcionamiento de un engranaje corporal que ha permanecido significativamente inhibido.

Muchas personas buscan la vitalidad en un descanso pasivo, sin estimular aquellas actividades que realmente pueden favorecer su propia energía: Estirarse, pasear por el monte, nadar, etc. De esta manera, llega septiembre con la sensación de haber tenido adormecido el cuerpo y la pregunta que cada cual debe hacerse es: ¿En que medida mi descanso ha servido para recuperar energías o para anularlas?

jueves, 2 de septiembre de 2010

La hora del taichi


Es sutil, muy poca gente se puede dar cuenta. Estoy en la cola del supermercado y de forma casi imperceptible flexiono mis rodillas, hago bascular la pelvis y asiento mi posición en la fuerza de las piernas. La planta del pie se expande en el suelo, relajando todos los tendones y abriendo las articulaciones que unen sus 26 huesos. Con disimulo, visualizo una línea vertical a lo largo de toda la columna con objeto de enderezar el eje de equilibrio y, de esta forma, se van aflojando las tensiones de la espalda. Abro la mano, con suavidad, como si no quisiera realmente abrirla, y la sensación de flujo sanguíneo (energía, que dirían algunos) va llenando todos los dedos...

Llega un momento en que no necesitas tener una hora específica para hacer taichi. Cualquier lugar en el que estés de pie te puede servir para trabajar los fundamentos posturales de este arte. Puedes combinar la respiración, dirigir la conciencia a la parte del cuerpo que desees e incluso, si tienes espacio para ello, jugar a cambiar el peso de una pierna a otra sin perder la estructura. Y todo esto sin alardes, sin figuras ostentosas ni una pose mística.

Integrar el taichi en la vida diaria es mucho más fácil de lo que pueda parecer al principio. Sí que es fundamental entender los aspectos posturales, porque ellos son los que posibilitan la estructura corporal correcta, desde la cual afrontar cualquier tarea física, por compleja que sea. Si el taichi se entiende como la mera memorización de unas coreografías donde el recorrido de los movimientos es lo prioritario, estaremos confundiendo la "apariencia" del taichi con la "esencia" del taichi, desde la cual se puede realizar cualquier rutina de movimientos.

Al igual que muchas otras cosas en la vida, en el taichi es mucho más importante lo que no se ve, que lo que aparece a simple vista.