martes, 11 de enero de 2011

perseverancia


De mil maneras transmito cada semana la importancia de la constancia en la práctica. De hecho, creo que la única razón por la cual el Taichi puede dejar de ser una fabulosa herramienta para fomentar el bienestar es la falta de constancia.

Debo admitir que, como instructor, uno de los aspectos que más tengo trabajar es la capacidad de dar a mis alumnos la motivación necesaria para que sean perseverantes en el entrenamiento. No basta con repetirles una y otra vez lo importante que es acudir a clase con regularidad y practicar en casa los movimientos aprendidos en la escuela, sino que también es preciso enseñarles a amar lo que hacen y, sobre todo, comprender la utilidad de lo que hacen.

Un ejercicio puede parecer sugerente cuando tiene un nombre poético como "la grulla blanca extiende la alas" (se nos llena la boca al decirlo...), pero si el alumno no entiende los beneficios que puede otorgar a su salud, y las claves para realizarlo con eficacia, de poco le servirá repetir el nombre aunque lo diga en chino.

Así que, una vez pasadas las fiestas navideñas, en las que tan costoso parece resultar se perseverante, iniciamos un nuevo año con la ilusión de mantener la constancia al menos hasta las vacaciones de Semana Santa. Quien sabe, si el instructor sabe incentivarnos, puede que incluso seamos capaces de continuar hasta el verano.