miércoles, 2 de marzo de 2011

dolor de piernas


¿Por qué duelen las piernas al practicar Taichi?

Esta pregunta se la han planteado alguna vez todos aquellos que deciden iniciar una práctica seria de esta disciplina. Para muchos, el mero hecho de estar con las rodillas ligeramente flexionadas, ya supone un esfuerzo que lleva la musculatura de los muslos al límite. ¿Qué provoca esta molestia...?

El tipo hábitos de nuestra socidedad impone pasar, cada vez, mayor tiempo sentado. Ya en el colegio estamos forzosamente obligados a pasar varias horas al día sentados, y la mayor parte de los trabajos que no requieren un esfuerzo físico excesivo se realizan en sedestación. De esta manera, las piernas van perdiendo tono muscular y, en consecuencia, la capacidad de sostener el peso del cuerpo.

Al llegar a esta situación, la posición erguida se adopta estirando completamente las rodillas, posición en la cual la tensión muscular recae en la espalda, más concretamente en las lumbares. Las piernas dejan de ser el principal sostén del cuerpo, por eso si se comienza a practicar Taichi se notan el sobreesfuerzo al que hay que someter a los cuadriceps, que son los músculos encargados, fisiológicamente, de realizar esta función. Ellos son quienes refieren este tipo de molestia tan habitual y que, en algunos casos, puede extenderse desde el muslo hacia la rodilla.

Cuanto más se afina la postura y más tensión se elimina en la espalda, más se canaliza el esfuerzo hacia las piernas; se consigue que el peso del cuerpo se dirija con mayor precisión hacia el suelo. Es lo que en Taichi se conoce como "arraigarse", porque se consigue cada vez mayor estabilidad y equilibrio. Entonces el practicante entra en un proceso el cual fortalece los músculos, pero como cada vez quita más tensión en el tronco, se va añadiendo más esfuerzo en las piernas y, al adquirir flexibilidad en la apertura, se tiende a flexionar más la rodilla, lo que también incrementa de forma exponencial el esfuerzo.

¿Llegan a dejar de doler en algún momento las piernas? Quien sabe, puede que tras 60 o 70 años de práctica queden insensibilizadas pero, desde mi humilde opinión, que dejen de molestar los muslos sería signo de que el Propio Taichi ha dejado de mejorar, de perfeccionarse, de progresar. Por eso uno ha de acostumbrarse a sentir y a disfrutar de esta cálida molestia.