jueves, 13 de octubre de 2011

receptividad


La información no siempre nos llega de la misma manera. Ese libro que leímos hace años y que nos apasionó, resulta que ahora es tedioso y banal. O esa película que en su día no nos dijo nada, ahora resulta que se nos muestra intensa y deslumbrante. Nuestro estado de receptividad no siempre es el mismo.

Cuando se trata de aprender mecánicas que puedan favorecer nuestro bienestar, es importante mantener una actitud abierta, pues nunca sabemos de donde puede surgir aquello que realmente nos permita obtener logros en nuestra salud. A menudo existen ejercicios que nos incomodan, palabras que nos molestan o rutinas que nos aburren, y es ahí donde más cuesta mantener la receptividad adecuada para asimilar la posible enseñanza.

Antiguamente, esta receptividad se inducía mediante la obediencia al instructor, en la cual el alumno no podía cuestionar aquello que se le enseñaba hasta que no lo hubiera practicado durante meses o incluso años. De esta forma, no existía opción de "cerrarse" a lo recibido.

Actualmente el Taichi es un negocio en el cual los instructores estamos al servicio de los alumnos, y el grado de receptividad es algo que nos tenemos que ganar, logrando su confianza, explicando el sentido de cada ejercicio y permitiendo que cada cual exponga las dudas que le surjan al respecto.

Son otros tiempos, ya no estamos en el siglo XVII, ni vivimos una época feudal de sometimiento. Hoy en día, los instructores estamos para ofrecernos a los alumnos, y no para que los alumnos se entreguen ciegamente a nosotros. Por eso, la receptividad es algo que debemos fomentar, no imponer.

jueves, 6 de octubre de 2011

hacer Taichi mirando a Bilbao


Se suele asociar la práctica del Taichi a entornos naturales como el mar, la montaña o un bosque, por eso del contacto con la Madre Tierra y de respirar un aire lo menos viciado posible. Sin embargo, no siempre tenemos esa posibilidad, ya que vivir y trabajar en una ciudad suele limitar considerablemente la movilidad a tales lugares.

El recurso alternativo es la práctica en parques que, en cierto modo, son pequeños reductos que la naturaleza mantiene en las zonas urbanas. Quizás algunas ciudades, como es el caso de Bilbao, no tengan parques del tamaño suficiente como para poder evadirse de los sonidos del tráfico, pero eso na ha ser nunca impedimento para hacer Taichi al aire libre.

Al fin de al cabo, lo importante no es donde se haga Taichi, ni con quien se haga, ni cuando se haga, sino cómo se haga, con que predisposición y conciencia. Cuando uno realmente quiere implicarse en el conocimiento de su cuerpo, encuentra siempre lugares idílicos que sean el escenario perfecto para su práctica. Cuando no se tiene ese anhelo, hasta el paraje más bucólico resulta insuficiente para hacerlo.

Al final, siempre depende todo de uno mismo.