jueves, 6 de octubre de 2011

hacer Taichi mirando a Bilbao


Se suele asociar la práctica del Taichi a entornos naturales como el mar, la montaña o un bosque, por eso del contacto con la Madre Tierra y de respirar un aire lo menos viciado posible. Sin embargo, no siempre tenemos esa posibilidad, ya que vivir y trabajar en una ciudad suele limitar considerablemente la movilidad a tales lugares.

El recurso alternativo es la práctica en parques que, en cierto modo, son pequeños reductos que la naturaleza mantiene en las zonas urbanas. Quizás algunas ciudades, como es el caso de Bilbao, no tengan parques del tamaño suficiente como para poder evadirse de los sonidos del tráfico, pero eso na ha ser nunca impedimento para hacer Taichi al aire libre.

Al fin de al cabo, lo importante no es donde se haga Taichi, ni con quien se haga, ni cuando se haga, sino cómo se haga, con que predisposición y conciencia. Cuando uno realmente quiere implicarse en el conocimiento de su cuerpo, encuentra siempre lugares idílicos que sean el escenario perfecto para su práctica. Cuando no se tiene ese anhelo, hasta el paraje más bucólico resulta insuficiente para hacerlo.

Al final, siempre depende todo de uno mismo.

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