lunes, 14 de enero de 2013

los pequeños gestos


El equilibrio entre los opuestos, entre el yin y el yang, que predica la filosofía del Taichí, no se reduce sólo al cuerpo físico de quién practica, ni tampoco se reduce al ámbito de la conciencia, sino que intenta ir un poco más allá. Intenta abarcar un nivel interpersonal que englobe, cada vez, a más individuos. ¿Cómo se puede lograr esto?

La Armonía con los demás es un signo de estar en Armonía con uno mismo, y la manera de lograrlo no consiste en pretender caer bien a aquellos con quienes nos relacionamos (pues sería agotador e infructuoso) sino en crear una actitud en la cual el Equilibrio esté dentro de cada uno, y desde ahí se vaya expandiendo. Al practicar Taichí son muchas las formas en que logramos esto:

Practicar en grupo y todos a la vez: Las culturas occidentales tendemos a ser más individualistas que las orientales, por lo que nos suele costar bastante sincronizarnos con el resto del grupo al realizar alguna coreografía. Sin embargo, esta actitud de sincronización no sólo fomenta la atención y la concentración del practicante, sino que crea una unidad en el grupo que facilita las relaciones dentro del mismo.

Ceder en el “empuje de manos”: Los trabajos en parejas, como el “empuje de manos” (tui-shou), buscan la Armonía entre dos practicantes, y su principal desafío consiste en ser capaz de ceder ante el empuje del otro. Casi todos los conflictos y discusiones entre las personas surgen de la incapacidad de ceder, o del empeño de mantener un postura frente a los demás. Por eso, esta práctica en parejas, aunque incómoda para muchos alumnos, es una buena base para lograr el equilibrio con los demás.

Respetar al grupo es respetarse a sí mismo: Algo tan simple como estar a la hora acordada en el aula, saludar cuando todos saludan o mantener una postura estática y silenciosa cuando todo el grupo la mantiene, son pequeños detalles que nos permiten “respetar al grupo”, en vez de “enfrentarnos a él”. Gestos tan sutiles como tocarse el cabello, alisarse la ropa o rascarse, no molestan a nadie, pero nos hacen salirnos de la calma establecida por el grupo. A quién realmente molestan estos gestos de “desconexión” es al propio ánimo de un mismo, que se evade, consciente o inconscientemente, de la Armonía que se intenta crear en el aula de práctica.

Los detalles que nos permiten acceder a la Armonía con los demás y con nosotros mismos, son gestos pequeños,... pero relevantes.

lunes, 7 de enero de 2013

la "escuadra"


Si hay un estiramiento que se lleva la palma en cuanto a necesidad de ser realizado, es sin duda el que mostramos en esta entrada. Posiblemente sea el que más recomiendo hacer a mis pacientes, y el que incluyo en todas mis rutinas de estiramientos, pues aborda directamente la cadena muscular que más tensión acumula, y que se corresponde en la Medicina Tradicional China con los meridianos de la Vejiga y del Riñón.

La cadena muscular posterior por la cual discurre el meridiano de la Vejiga, conecta la zona cervical con el resto de la espalda, y desciende por la parte de atrás de la pierna, hasta la planta del pie. Estar sentado muchas horas, sobre todo si se hace en posturas encorvadas o tensas, puede provocar el agarrotamiento muscular, que se concentra principalmente en la parte posterior del muslo. Es sobre esta zona donde centraremos la apertura del siguiente ejercicio.

Al flexionar el tronco y mantener la pierna estirada, es muy importante mantener la espalda alineada. Y este es un error que hasta los deportistas profesionales cometen… Si el objetivo es alcanzar la punta del pie con la mano, la columna se doblará (a no ser que se tenga mucha flexibilidad) en la zona dorsal, induciendo el encorvamiento progresivo de esa parte del cuerpo. Por eso, es importante hacer este ejercicio con un espejo a un lado, para poder controlar la postura de la espalda.

El tobillo se flexiona formando un ángulo recto, la rodilla se estira, y se dobla el cuerpo por la ingle, intentando ganar algo más de flexión cada vez que se suelta el aire, con objeto de ir ganando flexibilidad progresivamente. Suele ser útil apoyar las manos en el muslo y ejercer algo de presión (no sobre la rodilla) para facilitar el enderezamiento de la columna y descargar la tensión que pueda existir en la zona lumbar. Esta parte del cuerpo, que tantos dolores provoca a muchas personas, se ve indirectamente beneficiada con este ejercicio, sobre todo cuando la causa de las molestias se debe al exceso de tono muscular en los extensores lumbares, y que algunos se empeñan en tonificar (innecesariamente) a costa de comprimir los discos intervertebrales.
 
La variante más avanzada requiere tener cierto grado de flexibilidad, y control preciso del equilibrio, pues se realiza sobre una sola pierna y agarrando la planta del pie para estirar la pierna en la horizontal. Aunque suele ser duro al principio mantener más de 30 segundos la postura, su eficacia es mucho más intensa.

Por último, reseñar que otra forma más asequible de realizar el estiramiento consiste en apoyar el talón sobre un banco, lo que facilita el control de espalda, y requiere menos esfuerzo muscular. Esta variante está especialmente indicada a personas con problemas de movilidad o con mucha tensión en las lumbares.