jueves, 12 de septiembre de 2013

el Taichí de la calle

Ahora que empieza el curso, la gente busca actividades a las que apuntarse, aún sin tener muy claro que quieren hacer. En el caso del Taichí, es mucha la confusión sobre lo qué define y lo qué no define esta centenaria disciplina.

Cuando comencé a practicar, pasé siete años con el mismo instructor, fiel a su enseñanza y su método de práctica. Esta persona nos prevenía sobre la "mala práctica" general que existía, y tendía a desestimar la labor de otros instructores, sobre todo si eran de la zona de Bilbao. Como me inspiraba confianza, yo respetaba estas opiniones y las acataba "cual discípulo obediente y abnegado". Afortunadamente, tuve la coherencia de decidir que no todo lo que hacían los demás tenía porque estar mal, así que decidí abrirme a otros instructores, a otros métodos y a otros estilos.

A partir de ahí, comencé a salir del ámbito del estilo "yang" (suave, elegante, popular) para descubrir aspectos más posturales gracias al estilo de "Cheng Man-ching" (discreto, sutil y de poca amplitud pero intenso), aprender como la fuerza surge de la suavidad con el estilo "chen" (poderoso, contudente y firme), o entender como se plasma la esencia del "yin-yang" con el estilo de "wutang" (dinámico, envolvente y amplio).

Personalmente no creo que ningún estilo sea mejor que otro. Cada uno tiene sus particularidades, sus misterios y su relevancia. Yo, como instructor, considero interesante conocer cada uno de los principales estilos, de cara a tener una visión global de este particular universo del Taichí. Para muchos, esto supone "mezclar churras con merinas"; pero si sigues teniendo claro cuales son la "churras" y cuales las "merinas", y cual es la utilidad de cada una de ellas, no tiene porque haber problema en practicar varios estilos. Al final, cada instructor se tiende a decantarse por el que le ayuda a conectar más con su Cuerpo, por eso es interesante conocer varias disciplinas, para poder ELEGIR.

Así que, llegados a este punto, puedo afirmar que mi Taichí es un Taichí de la calle, que se ha nutrido de numerosas fuentes y estilos, que no ha dudado en aplicar los principios estructurales de la biomécanica osteopática para entender la fisiologia articular, ni en incluir técnicas de auto-masaje en puntos sensibles para comprender mejor los que sucede dentro del organismo. Y entiendo, además, que esta apertura mental es la filosofía más acorde con la mentalidad taoísta, ecléctica y antidogmática, dentro de la cual se creó el Taichí.