lunes, 22 de septiembre de 2014

sensibilidad consciente



Una de las practicas del Taichí que no suele gustar demasiado, pero que aporta un gran conocimiento de este arte, es el "empuje de manos" (tui-shou). En los ejercicios de tui-shou, realizados siempre en parejas, uno trata de sentir cúal es la intención de quien le empuja cediendo anta su presión, pero sin perder la estructura estable de equilibrio. El problema surge cuando uno es incapaz de ceder, pues se siente hostigado y agredido en su orgullo, lo cual genera una tensión que contrarreste la fuerza del empuje recibido.
Tensión y sensibilidad no suelen ir juntas. Si queremos sentir la textura del pelo de un animal al acariciarlo, relajamos la mano y el brazo, aplicando la tensión muscular mínima para realizar el movimiento; de esta forma, la sensibilidad aumenta y recibimos mucha más información táctil. 
Por eso, un requisito indispensable para SENTIR (con mayúsculas y en su máxima expresión) ES RELAJAR, sobre todo la parte del cuerpo donde se recibe la presión, el empuje o el agarre. Esto requiere un entrenamiento específico, pues lo que nos han inculcado a muchos es el afán competitivo que nos induce a responder a la tensión con tensión, y a la fuerza con más fuerza. CEDER es una práctica que posibilita crear una armonía con la fuerza del otro, un equilibrio que permite intercambiar movimientos de manera fluida y consciente. 
Cuando uno realiza tui-shou por primera vez, cree que el objetivo es "ganar" al oponente desequilibrándolo o empujando con más fuerza que él. Pero el objetivo, como casi todo en el Taichí, no está fuera de uno sino dentro. Y en este caso, consiste en adquirir una sensibilidad consciente que nos de mayor suavidad, fluidez y relajación en los movimientos y en la Vida.