martes, 28 de octubre de 2014

las 10 intenciones


La atención es esencial en el Taichí, y se focaliza en múltiples aspectos, en función de aquello que uno quiere conseguir. Desde una visión postural, el cuerpo crea una serie de intenciones para lograr el equilibrio corporal , que se pueden desglosar en los siguientes 10 aspectos:

1ª intención: La pisada en la planta del pie de apoyo, repartiendo uniformemente el peso.

2ª intención: El empuje vertical generado al poner la conciencia en la coronilla (punto Vg20), y que equilibra a la anterior.

3ª-4ª intenciones: Las creadas al abrir las rodillas y construir el arco de la piernas, como sustento muscular de la pelvis.

5ª-6ª intenciones: Formadas por la apertura de los codos, que abren las escápulas, relajando las tensiones de los hombros.

7ª intención: Creada por la apertura hacia atrás del arco cervical, mediante la conciencia en el punto Vg16.

8ª intención: Fruto del enderezamiento lumbar al suavizar la lordosis, liberando la posible tensión en esta zona (punto Vg4).

9ª intención: Es la más visible, pues se define por la mano que realiza la técnica, gesto o movimiento concreto, y se equilibra con las dos anteriores.

10ª intención: ¿...?

Dejaremos la definición de la 10ª para futuras publicaciones, pues requiere una explicación más extensa y precisa.

lunes, 20 de octubre de 2014

nutrirse del aire



Uno de los objetivos implícitos al Taichí es considerar la respiración como algo más que un reflejo corporal que nos permite introducir oxígeno en los pulmones. De lo que se trata, esencialmente, es de "nutrirse del aire".

A lo largo de la la extensa historia de las prácticas taoístas, son muchos los textos que hablan de la importancia de llevar la respiración hasta la parte más inferior del abdomen, de manera que éste se dilate cada vez que se realiza una inspiración.

Aunque este tipo de respiración, llamada comúnmente "abdominal", implica cierto grado de controversia entre los expertos en ejercicio físico, quiénes la hemos practicado durante años sabemos, por propia experiencia, que facilita mucho la relajación general del organismo, a la vez que potencia el uso del músculo diafragma, principal motor de la actividad inspiratoria.

Al dar amplitud al abdomen, este músculo puede descender con más amplitud, permitiendo que los pulmones se dilaten en su parte inferior. Si, además, somos capaces de dilatar también la zona lumbar, contribuiremos a relajar la  tensión muscular que pudiera haber en esa zona.

Para ello, lo más práctico es practicar el ejercicio en posición tumbada y con las piernas flexionadas, tal y como aparece en el dibujo de la parte inferior. Al coger aire, el abdomen se dilata hacia arriba, mientras que las lumbares lo hacen hacia el suelo, presionando ligeramente contra el mismo.

Aunque al principio puede resultar un poco complicado, unos pocos minutos de práctica diaria permiten adquirir cada vez mayor control del movimiento. El beneficio directo es obtener una sensación de bienestar en toda la cintura, además de inducir una estado relajación física y mental.

lunes, 13 de octubre de 2014

aquí se viene a aprender

Las actividades que cada cual elige para usar su tiempo libre están en función de sus demandas personales. Hoy en día, al oferta es tan amplia y variada, que si uno no tiene claro lo que busca, puede acabar realizando un curso de la actividad más extravagante, por el mero hecho de ocupar su tiempo libre.

Los que nos dedicamos a impartir este tipo de clases, también tenemos que tener claros los objetivos de aquello que queremos transmitir, su sentido, y el tipo de personas a los que va focalizado. En el caso del Taichí, hay que admitir que no es una actividad que cualquiera sea capaz de asumir, debido a razones ya expuestas anteriormente.

Como instructor de esta disciplina, procuro que todo el que pase por mi escuela, aunque sólo venga un mes a clase, aprenda algo y, a ser posible, algo que le sea de utilidad en su vida diaria: un estiramiento que le alivie el dolor de cuello, una forma de posicionarse que evite cargar la espalda, una mecánica respiratoria que le ayude a relajarse, etc.

Dentro de la centenaria tradición taoísta del Taichí, se han ido incluyendo gran cantidad de rutinas y ejercicios cuyo objetivo principal es fomentar el bienestar y la salud. Esto hace que sea enormemente valioso si se le dedica el tiempo, el esfuerzo y la conciencia adecuada. Por eso, me entristece pensar que hay mucha gente que lo considera como una mera gimnasia de mantenimiento para gente mayor o con problemas de salud.

Como ha sucedido con otras disciplinas, la visión general del Taichí está también relacionada con aspectos místicos y meditativos que, si bien son una parte del Taichí, no muestran la dimensión principal y eminentemente práctica de su contenido. Y esta parte esencial es la que todos los instructores estamos obligados a estudiar con meticulosidad, a practicar con constancia, y a enseñar con el máximo rigor. 

lunes, 6 de octubre de 2014

¿por qué elegí el Taichí?


Las razones por la que elegí el Taichí como actividad física de por Vida, no las había analizado hasta hace unos años, cuando escribí el libro "Escuchando el lenguaje del cuerpo". En este texto abordaba la salud desde la división del ser humano en cuatro planos principales: Mental, emocional, físico y vital.

Hasta que redacte esta publicación, no fui consciente que la práctica del Taichí me permite trabajar estos cuatro planos de forma integral, vinculando de manera directa unos y otros:

*MENTAL: La complejidad de las coreografías, y la coordinación psicomotriz que exigen, te obliga a tener una conciencia plena y a realizar un esfuerzo mental continuo, manteniendo activas las funciones cerebrales.

*EMOCIONAL: La corrección postural que implica su práctica, permite descubrir y corregir como el estado anímico condiciona la pose y las tensiones que adquirimos, y evita sus posibles consecuencias en la salud. 

*FÍSICO: El trabajo muscular, aunque de baja intensidad, es continuo y prolongado, lo que permite realizar un ejercicio global, sin forzar en ningún momento el sistema cardio-vascular.

*VITAL: Este esfuerzo muscular, si es constante y duradero en el tiempo, aporta una temperatura corporal óptima, que evita situaciones de "destemple" y que protege al organismo de las condiciones climáticas adversas, como el frío, el viento o la humedad.

Por eso, aunque quisiera, no podría dejar de hacer Taichí. Y por eso también, me resulta muy difícil estar más de tres días sin practicarlo, pues sus efectos los percibo en muchos niveles.

Queda pendiente para otra entrada, los efectos que el Taichí aporta a nivel espiritual, ese oscuro aspecto del ser humano que cada cual aborda de forma personal y diferente.