lunes, 20 de octubre de 2014

nutrirse del aire



Uno de los objetivos implícitos al Taichí es considerar la respiración como algo más que un reflejo corporal que nos permite introducir oxígeno en los pulmones. De lo que se trata, esencialmente, es de "nutrirse del aire".

A lo largo de la la extensa historia de las prácticas taoístas, son muchos los textos que hablan de la importancia de llevar la respiración hasta la parte más inferior del abdomen, de manera que éste se dilate cada vez que se realiza una inspiración.

Aunque este tipo de respiración, llamada comúnmente "abdominal", implica cierto grado de controversia entre los expertos en ejercicio físico, quiénes la hemos practicado durante años sabemos, por propia experiencia, que facilita mucho la relajación general del organismo, a la vez que potencia el uso del músculo diafragma, principal motor de la actividad inspiratoria.

Al dar amplitud al abdomen, este músculo puede descender con más amplitud, permitiendo que los pulmones se dilaten en su parte inferior. Si, además, somos capaces de dilatar también la zona lumbar, contribuiremos a relajar la  tensión muscular que pudiera haber en esa zona.

Para ello, lo más práctico es practicar el ejercicio en posición tumbada y con las piernas flexionadas, tal y como aparece en el dibujo de la parte inferior. Al coger aire, el abdomen se dilata hacia arriba, mientras que las lumbares lo hacen hacia el suelo, presionando ligeramente contra el mismo.

Aunque al principio puede resultar un poco complicado, unos pocos minutos de práctica diaria permiten adquirir cada vez mayor control del movimiento. El beneficio directo es obtener una sensación de bienestar en toda la cintura, además de inducir una estado relajación física y mental.

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