lunes, 6 de octubre de 2014

¿por qué elegí el Taichí?


Las razones por la que elegí el Taichí como actividad física de por Vida, no las había analizado hasta hace unos años, cuando escribí el libro "Escuchando el lenguaje del cuerpo". En este texto abordaba la salud desde la división del ser humano en cuatro planos principales: Mental, emocional, físico y vital.

Hasta que redacte esta publicación, no fui consciente que la práctica del Taichí me permite trabajar estos cuatro planos de forma integral, vinculando de manera directa unos y otros:

*MENTAL: La complejidad de las coreografías, y la coordinación psicomotriz que exigen, te obliga a tener una conciencia plena y a realizar un esfuerzo mental continuo, manteniendo activas las funciones cerebrales.

*EMOCIONAL: La corrección postural que implica su práctica, permite descubrir y corregir como el estado anímico condiciona la pose y las tensiones que adquirimos, y evita sus posibles consecuencias en la salud. 

*FÍSICO: El trabajo muscular, aunque de baja intensidad, es continuo y prolongado, lo que permite realizar un ejercicio global, sin forzar en ningún momento el sistema cardio-vascular.

*VITAL: Este esfuerzo muscular, si es constante y duradero en el tiempo, aporta una temperatura corporal óptima, que evita situaciones de "destemple" y que protege al organismo de las condiciones climáticas adversas, como el frío, el viento o la humedad.

Por eso, aunque quisiera, no podría dejar de hacer Taichí. Y por eso también, me resulta muy difícil estar más de tres días sin practicarlo, pues sus efectos los percibo en muchos niveles.

Queda pendiente para otra entrada, los efectos que el Taichí aporta a nivel espiritual, ese oscuro aspecto del ser humano que cada cual aborda de forma personal y diferente.