miércoles, 7 de enero de 2015

ser vago.... es un arte

Muchos maestros hablan de la importancia de "actuar sin actuar", "hacer no haciendo", o lo que en el taoísmo se conoce como el "wu wei" (la "no acción"). Por eso, el Taichí tiene un componente de pereza corporal y una actitud de cierto desinterés por lo que se está haciendo. Ser vago es, de hecho, algo a lo que se le puede sacar mucho partido en la práctica de esta disciplina. Pero ser vago es un arte que pocos dominan...

Existen quiénes apelan a una necesidad de descanso para adoptar posturas corporales y actitudes personales de aparente descanso que, sin embargo, provocan más tensión y esfuerzo que otras. Por ejemplo, estar recostado en el sofá de casa puede resultar relajante e inducir una sensación de "recuperar energías", pero suele ser una postura cuyas consecuencias para la espalda hacen que ésta genere más tensiones o esfuerzos musculares de los que se tenían antes de adoptar tal posición.

Las posturas clásicas de meditación, aún pareciendo rígidas e inflexibles, buscan un equilibrio corporal en el que la espalda genere el mínimo de tensiones, y ayuda a mantener una posición de la columna que evite forzar las vértebras en el resto de actividades cotidianas. Es decir, para lograr ser realmente vago, hay que poner una conciencia muy sutil, de manera que logremos realmente alcanzar esa "no acción".

Por eso, muchas de las actitudes aparentemente relajadas o vagas, no son más que eso: una apariencia, pero no una verdadera relajación. Ni que decir tiene la cantidad de personas que, aún pareciendo tranquilas y en calma, son un cúmulo de tensiones musculares, evidentes por sus posturas encorvadas, por sus puños apretados por el cierre de sus brazos y piernas.

Lo dicho: ser vago es un arte, que pocos llegan a dominar...