jueves, 22 de diciembre de 2016

flujo



Uno de los conceptos que más evocan la práctica del Taichí es el de fluidez, entendida como la concatenación continua de movimientos de forma suave e ininterrumpida. Pero esta fluidez no sólo hace alusión a una apariencia corporal externa, sino que también hace referencia a una sensación mental interna.

Desde la perspectiva de la psicología moderna se están estudiando procesos mentales que se inspiran en antiguas prácticas orientales. Tal es el caso del mindfulness, basado en la meditación vippassana del budismo, o la teoría del flujo, formulada por el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi, inspirada en el yoga y en las artes marciales. En sus estudios, este autor ha analizado la sensación que muchas personas tienen al realizar algunas tareas, y que ejecutan de manera fluida, fácil y eficaz. Es esa sensación que todos hemos tenido alguna vez, y que da la impresión de que todo “marcha sobre ruedas”.

Pareciera, sin embargo, que esta sensación es efímera, ocasional y aleatoria, es decir, que tan pronto se tiene como se pierde sin que podamos, aparentemente, hacer nada para controlarla. Pero los estudios muestran que hay una serie de pautas a través de las cuales se puede fomentar este flujo:


  • La primera, es que los objetivos sobre lo que uno está haciendo tienen que estar claros y definidos, es decir, uno ha de saber qué tiene que hacer. En el caso del Taichí son las posiciones a adoptar, la postura corporal y la intención de los movimientos, entre otras cosas.
 
  • La segunda es que uno ha de estar focalizado en la tarea a realizar; cada movimiento tiene unas características concretas en las que ha de estar concentrado aún cuando haya hecho cientos de veces ese movimiento, y aunqie el cuerpo sea capaz de realizarlo de forma automática.
 
  • La tercera consiste en lo que se conoce como retroalimentación (feedback), o el informe directo e instantáneo de que estoy practicando correctamente. Saber si estoy pisando con toda la planta, si mi hombro está relajado o si mi cintura es la que genera el movimiento es una información que está siempre disponible, y que me permite corregir sobre la marcha mi ejecución.
 
  • La cuarta pauta es el equilibrio entre lo que tengo que hacer y lo que soy capaz de hacer. Si la tarea es demasiado fácil, no me resulta tan motivadora como para estar concentrado en ella, y si es demasiado difícil me sentiré incapaz de hacerla. Por eso, un grado óptimo de dificultad es lo ideal.
 
  • La quinta es que la actividad sea intrínsecamente gratificante, es decir, que el mero hecho de realizarla es satisfactorio en sí mismo, independientemente de los resultados productivos que de ella se generen. El acto de mover el cuerpo en Taichí ha de resultar satisfactorio, sin la necesidad de obligarme a realizarlo por el beneficio que, además, va a aportar a mi salud.


En el Taichí, estas 5 pautas son suficientes, aunque no todas necesarias, para lograr esa sensación de flujo de la que hablamos, y que podemos luego extrapolar al resto de nuestras actividades cotidianas, incluso aquellas que nos parecen más incomodas o desagradables…


lunes, 28 de noviembre de 2016

noticias diciembre 2016


Debido a las festividades de los días 6 y 8 de diciembre,
que este año caen en martes y jueves,
el miércoles día 7 se impartirán las clases que corresponden a esos días,
tanto de Taichí como de Gimnasia Postural,
y en todos sus horarios de mañana y tarde.

En el enlace de los Encuentros Libres de TUI-SHOU,
quedan expuestas las fechas de realización
de los mismos, durante el primer semestre del 2017.

miércoles, 26 de octubre de 2016

el corazón del otoño



Se acerca una fecha significativa en el calendario, que marca el centro de la estación otoñal: el 1 de noviembre. Últimamente se ha popularizado como "halloween" por la influencia estadounidense, aunque en las tradiciones de muchas culturas se marcado como significativa por varias razones. En China aún se celebra la que denominan la festividad del Medio Otoño, en la que se dan "gracias" por las cosechas recogidas, sobre todo del maiz.

Casi todas las tradiciones antiguas coinciden, en esta época del año, en agradecer los alimentos recolectados al final del verano, de cara a poder afrontar la dureza del invierno. De esta forma, se marca una fecha en la que uno tiene que haber hecho acopio de alimentos, leña y enseres, para poder sobrevivir en el incierto clima de los siguientes meses. Es posible que la antigua tradición celta de Hallowenn esté asociada con el adorno de calabazas, porque estas eran una fuente de vitaminas y carbohidratos fundamental en las zonas rurales, y además se conservaban durante bastante tiempo en condiciones óptimas. Usar algunas de ellas para decorar la entrada de la casa, indicaba que la despensa estaba bien provista, y que se podía uno permitir usarlas para tal efecto. 

En otras tradiciones, se asocia a la muerte y al culto a los antepasados, por ser el inicio de una época oscura, en la que los días se reducen considerablemente, y las posibilidades de cultivar alimentos también. Que se tema por la amenaza del hambre y el frío, han hecho de esta festividad un significativo culto a lo terrorífico, al más allá, y al miedo a sucumbir en invierno.

Desde un punto de vista orgánico, cuando el cuerpo humano llega a esta fecha también ha de haber hecho acopio de nutrientes y calorias para afrontar los cambios bruscos del clima que sobrevienen durante el otoño. Por eso, la naturaleza nos brinda en esta época los frutos secos (nueces, castañas, avellanas, etc.) que son especielmente útiles para ello.

Tras la relajación que induce el cálido mes de agosto, los meses de septiembre y octubre, además, son ideales para iniciar dinámicas corporales que vuelvan a inducir el flujo vascular en el organismo. Recuperar una actividad física que potencie el calor interior, nos proteje de estos cambios de clima, que se hacen más dañinos si nos encontramos en una situación de "destemple".

Mi experiencia profesional me ha permitido observar como, quien mantiene una actitud pasiva durante el comienzo del otoño, se halla más expuesto a catarros y resfriados que quienes usan el otoño para desarrollar actividades intensas, como pasear por el monte.

El otoño es la advertencia de que se avecina el invierno, y de que el cuerpo aún tiene la posibilidad de hacer acopio de energías para afrontarlo de manera adecuada y con vitalidad. Una estación para interiorizar, y sentir que ejercicios pueden ser los más adecuados para fomentar la propia salud.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

nuevas actividades en 2016-17

El mes de actubre traerá al centro "eltai" una serie de nuevas actividades, cuyo objetivo es ofrecer a nuestros alumnos la posibilidad de encontrar aquella que mejor se adapte a su "camino" de desarrollo individual.

De esta forma, a las actividades de Taichí, Gimnasia Postural y Yoga, se une la Meditación Taoísta, en cuyas sesiones se aprenderá a relajar la mente y el cuerpo en diversas posiciones: tumbada, sentada y erguida. El trabajo meditativo de pie es especialmente intenso, y combina el esfuerzo físico con el control de la respiración y la conciencia de la postura, lo que dificulta a la mente dispersarse en discursos internos improductivos. Estas clases tendrán lugar los miércoles de 20:30 a 22 h.

Además, los viernes va a comenzar un grupo de Biodanza, en horario de 18:30 a 20:30 h. El próximo día 7 de octubre se inician las sesiones, y podéis contactar con la facilitadora del curso en el teléfono 637511580 (Mar).

Cada lunes, de 20:30 a 22 h., realizaremos una clase específica de Tai-chi-chuan, donde desarrollaremos los aspectos marciales del Taichí, y que servirá de complemento teórico a los talleres libres que realizamos un domingo al mes.

A lo largo de este curso se seguirá realizando también el taller de Danzas del Mundo, impartido por Esmeralda, y que tendrá lugar el primer sábado de cada mes, en horario de 19 a 21 h.

En cuanto a actividades relacionadas con el mundo del Yoga, este curso se seguirá realizando el encuentro mensual de "OM Chanting", normalmente los sábados, aunque puede variar en función de la fase lunar. El encuentro está facilitado por Gabriela, que además de dar clases de Yoga, impartirá también un taller mensual de "Armonización de Chakras". Su teléfono de contacto es el 662403575.

Para cualquier información adicional se facilita a la derecha un formulario de contacto para que nos hagáis llegar vuestras dudas por correo electrónico. Prometemos contestar lo antes posible...

viernes, 9 de septiembre de 2016

control de la ansiedad

El llamado "ataque de ansiedad" es una respuesta orgánica con unos componentes fisiológicos bien definidos y que se puede medir con los instrumentos adecuados. Entre sus principales carácterísticas están:
  • Aceleración del ritmo cardiaco, pero descenso en su fuerza de bombeo, lo que provoca...
  • Disminución del volumen periférico, que puede manifestarse, eventualmente, en palidez facial.
  • Subida de la presión arterial.
  • Aumento de la frecuencia respiratoria, que se hace menos prufunda y más ubicada en la zona torácica superior.
  • Incremento del tono muscular, especialmente en los músculos de la frente, del antebrazo y en el trapecio, situado en la parte superior del hombro.
  • Aumento de la conductancia cutánea, que puede sentirse como una sensación de corriente eléctrica en la piel.

Si bien no son los únicos correlatos fisiológicos mesurables, sí son los más llamativos y los que mayor sensación de angustia provocan en quién sufre el ataque de ansiedad. Estos cambios están controlados por el Sistema Nervioso Autónomo o Vegetativo (SNA), llamado así porque regula innumerables funciones orgánicas sin que tengamos que estar pendientes de ellas, lo cual resulta tremendamente útil.

Sin embargo hay numerosos factores, denominados "factores ansiógenos", que ejercen una influencia particular sobre el SNA, alterando en momentos puntuales su función de equilibrio interno. Entre ellos están el estrés, la fatiga mental, las relaciones interpersonales conflictivas, las emociones excesivamente intensas, el afrontameinto de situaciones temidas, etc. Elementos de la vida cotidiana que se van depositando en la conciencia hasta provocar una reacción de alarma o defensa en el SNA.

La gente que ha sufrido alguna vez un ataque de ansiedad lo relata como algo que "surge de repente" y que se escapa al control voluntario de uno. Pero, ¿realmente se escapa de nuestro control...?

En el SNA hay una función que, aunque inconsciente e involuntaria, podemos hacerla consciente y controlarla, de forma que podamos ejercer cierto grado de influencia progresiva en el SNA. Esta función fisiológica no es otra que la respiración.

Por supuesto, si el corazón se acelera no podemos ejercer una influencia directa sobre él y ralentizarlo voluntariamente, pero sí podemos disminuir el ritmo respiratorio, haciendo que el ritmo cardiaco vaya también disminuyendo y, de esta forma, apaciguar poco a poco la incomoda respuesta de ansiedad. Con la ralentización de la respiración, al activación general del SNA disminuye, sobre todo si esta respiración es de tipo abdominal, y se produce una respuesta contraria a la de ansiedad: la respuesta de relajación.

El control de la respiración es un trabajo que requiere práctica, y que resulta más asequible desde un trabajo dinámico. Muchas son las disciplinas orientales que han desarrollado técnicas específicas para el control de la respiración y, en consecuencia, de las desagradables reacciones de nerviosismo, temor, incertidumbre y ansiedad. El Yoga, el Taichí, las diversas prácticas meditativas de diversas tradiciones, y en la actualidad, gimnasias como la Diafroterapia o incluso algunas variantes del Pilates, tadas ellas incluyen en sus mecánicas trabajos específicos para el control consciente de la respiración.

Es en este punto donde el trabajo físico se conecta directamente con el trabajo mental, y cómo a traves del cuerpo,podemos ejercer una influencia en nuestro estado anímico. Claro que siempre está la opción, más fácil y asequible, de los ansiolíticos y los antidepresivos; ¡los hay buenísimos...!


martes, 30 de agosto de 2016

comienzo de las clases

Tras el parón del mes de agosto,
retomamos las clases de taichí y de Gimnasia Postural
de los martes y jueves,
que comenzarán el próximo jueves
día 1 de septiembre.

Mantenemos los horarios del curso pasado,
y a partir de octubre se incluirán más actividades
que podéis consultar en el enlace de la derecha.

Confiamos, desde el centro "eltai",
que hayáis pasada un buen verano
y que retoméis vuestras rutinas
con energías renovadas... 

 

martes, 26 de julio de 2016

qigong de las 8 palmas

Acabamos de subir un nuevo vídeo a nuestro canal de youtube, en el cual se muestra la secuencia de qigong de las 8 palmas, con el nombre de cada una de ellas, y especificando los tiempos respiratorios de cada ejercicio.


Esta rutina constituye un trabajo importante para los brazos, sirviendo de complemento a la práctica del Taichí, ya que el desarrollo de la musculatura de las extremidades superiores suele ser escaso en las formas que se practican habitualmente.

Cada ejercicio ejercita una intención específica de los brazos, y se corresponde con uno de los 8 trigramas del "I Ching" (viento, agua, montaña, tierra, trueno, fuego, lago y cielo). El orden de los ejercicios varía según los maestros, y las posiciones de los pies también pueden sufrir modificaciones, pero el manejo de las manos cubre las principales direcciones de las técnicas propias del Taichíchuan y el Pakuachang.

Confiamos que os sirva para vustra práctica habitual, pues se ha grabado de forma que puedan seguirse y realizarse los movimientos según se mira el monitor...

viernes, 15 de julio de 2016

el camino del ciempiés

En psicología se denomina el "dilema del ciempiés" al efecto que se produce cuando, en la ejecución de una actividad que se realiza de manera automática, se incita al sujeto a reflexionar sobre ella y a analizar la secuencia de acciones y movimientos que está realizando, entorpeciendo así la tarea en cuestión o, incluso, interrumpiéndola.

En experimentos con jugadores de golf expertos, que llevaban años de práctica, el hecho de hacerles conscientes de lo que hacían con su cuerpo disminuía su precisión; sin embargo, con los principiantes sucedía lo contrario, siendo precisamente esa consciencia en el control de los movimientos la que mejoraba su técnica. Es decir, la conciencia facilita el aprendizaje y la destreza en las primeras fases, pero alcanzado cierto punto de experiencia, esa misma conciencia puede interferir negativamente en la actividad.

En el Taichí se juega continuamente con ambas situaciones. Es preciso aplicar una conciencia corporal para poder adquirir el control del movimiento y de la postura del cuerpo, pero también hay que aprender a dejar al cuerpo que busque la mecánica adecuada, para que la secuencia fluya de forma continua y suave. Es por eso que los principiantes parecen a  veces realizar movimientos demasiado macánicos y robotizados, dando una cierta apariencia de torpeza al moverse. Es una una fase necesaria para que el cuerpo recuerdo esas mecánicas naturales que haya podido olvidar. Pero una vez recuperadas, es el cuerpo el que, con una orden mínima de la mente, ha de encontrar la forma más adecuada, fácil y eficaz de moverse.

Igual que un ciempiés cuando camina, creando una secuencia inconsciente y precisa del movimiento de sus patas... O, si usamos la metáfora del jinete (símbolo de nuestra parte racional) y el caballo (representación de nuestro cuerpo físico), se podría describir como ya lo hizo el literato español Armando Palacio Valdés:

 "Cuando bordeamos un abismo
y la noche es tenebrosa,
el jinete sabio suelta las riendas
y se entrega al instinto del caballo"


lunes, 13 de junio de 2016

medir el nivel de Taichí

Ya se ha escrito anteriormente en este blog sobre la dificultad que entraña conocer el nivel que tiene cada cual dentro del Taichí. Los baremos que se usan para ello son, frecuentemente, subjetivos y complicados de medir, por lo que es habitual que caigamos en el sesgo de autoensalzamiento (propio de las sociedades individualistas como la nuestra) según el cual creemos que nuestra competencia en una habilidad está por encima de la media.


Los deportes de más aceptación y seguimiento tienen estadísticas precisas que determinan la habilidad y eficacia de cada practicante. Así, por ejemplo, en el baloncesto se pueden medir el número de asistencias, rebotes, porcentaje de aciertos en tiros a canasta, etc. De esta forma, un jugador puede tener más o menos carisma, pero los datos son los datos, y los resultados son los resultados.

Volviendo al Taichí y a su subjetiva evaluación de competencia en la práctica, podríamos establecer una serie de parámetros que determinaran, aunque no de forma muy precisa, unas pautas para conocer el nivel de cada cual. Estos parámetros son de naturaleza sensitiva, y requieren el contacto físico directo para establecer el desempeño específico de cada cual:

1. Testar la estructura corporal: Mediante posiciones como "abrazar el árbol" o "tocar el laud", se puede valorar la estabilidad y el equilibrio de la postura. Esto se consigue realizando empujes sobre el cuerpo y calibrando la capacidad que se tiene de canalizar esa fuerza hacia el suelo, sin perder la estructura. Se empieza presionando en partes  como la pelvis o el hombro, luego sobre las rodillas o los codos, y en un nivel más avanzado se puede testar empujando en zonas que cuesta más alinear como la cabeza o el centro del pecho.

2. Ceder ante un agarre o un golpe: En el "empuje de manos" (tui-shou) es muy fácil sentir, cuando llevas cierto tiempo de práctica, la capacidad que tiene cada cual de aflojar o de tensarse cuando le agarras una parte del cuerpo, principalmente en el brazo. Esta capacidad de ceder sin perder la estructura corporal muestra si la relajación al practicar Taichí es real y profunda, o es tan sólo un apariencia. Este segundo aspecto muestra cómo algunas personas hacen una secuencias muy relajadas y fluidas, pero una enorme dificultad de relajarse cuando están "bajo presión". En el nivel más avanzado, un buen desarrollo del Taichí implica ceder y salir sin dificultad de cualquier tipo de técnica de luxación articular.

3. La quietud activa: Sin duda el aspecto más significativo y visual del Taichí, pues muestra la capacidad de mantener las posiciones estáticas sin interferencias, es decir, sin rascarse o recolocarse la ropa, sin mover la cabeza de una lado a otro, o sin perder la flexión de rodillas que permite mantener la postura asentada y estable. Esto tiene que ver con la autorregulación y el autocontrol, y es sin duda la parte más complicada, pues implica mantener la quietud fisica, a la vez que mantener el esfuerzo necesario para que el cuerpo siga erguido y equilibrado.

En estos tres aspectos, que no dejar de tener un alto grado de subjetividad, es posible apreciar el nivel de desempeño de cada cual. No tenerlos en cuenta hace que uno pueda pasar años pensando que ha alcanzado un nivel que realmente no ha alcanzado. El intento de vernos a nosotros mismos en unas cotas de competencia más elevadas de las reales, es el recurso que el ego de cada cual usa para mantener alta la autoestima y, en definitiva, el propio bienestar. Esto es algo perfectamente natural y adpatativo, pero en el ámbito del Taichí, es un poderoso impedimento para seguir evolucionando...

martes, 19 de abril de 2016

la verdadera maestría

Me dediqué al Taichí porque no era especialmente fuerte ni rápido al hacer deporte; porque no era inteligente en mis estudios, ni significativamente simpático en el trato con los demás; porque era nervioso y emocionalmente inestable, para detrimento de mi propio organismo; porque no tenía una razón especial por la que vivir ni por la que esforzarme en la Vida;...

Y así, el Taichí surgió en mi camino como un ejercicio que no precisa que seas fuerte ni rápido, ni inteligente ni tranquilo, ni ilusionado ni motivado. Un práctica corporal que no tiene aspiraciones ni pretensiones de grandeza, ajena al sobresfuerzo, a la competición y a la vistosidad. Un arte marcial que no busca hacer daño, sino sólo preservar la propia salud y la del contrincante (si lo hubiera), haciéndole tomar conscienca de que por la fuerza no se obtiene ningún mérito. Y si no hay oponente, tan sólo moverse al ritmo de la naturaleza y de las estaciones; del río y del viento; de la nube que se posa en la montaña...

Con el Taichí he aprendido que las facultades a desarrollar ya están dentro de  cada uno: la sensibilidad, la suavidad, la despreocupación, el deleite de las cosas sencillas, la contemplación de lo que nos rodea... El resto de objetivos sirven sólo para desgastar el propio cuerpo, mermar la propia energía y abstraer la propia conciencia.

Ójala hubiera encontrado antes esta comprensión, pero he necesitado años de práctica constante para entender que no es necesario llegar a ningún nivel de dominio ni de destreza. Décadas para entender que la verdadera maestría subyace en el interior de cada uno, sólo hace falta quitar aquello que sobra...

lunes, 11 de abril de 2016

no hay secretos


Sin duda, uno de los libros más amenos y fáciles que se han publicado en nuestro país sobre Taichí es "No hay secretos", de Wolfe Lowenthal, quién fue alumno en Estados Unidos del maestro Cheng Man-Ch'ing. De forma sencilla y directa, narra sus experiencias personales en su aprendizaje, abordando desde los aspectos más sutiles de este antiguo arte, hasta los conceptos filosóficos más esenciales y prácticos del mismo.Uno de los temas que más toca es el relativo al "empuje de manos" (la gran muralla de los practicantes de Taichí en todo el mundo), y a la importancia de cómo realizarlo. "Sentir, ceder o comprender",... son palabras que este autor usa más que "empujar, bloquear o agarrar", para definir lo que esta sutil práctica supone.Para desarrollar tal actitud receptiva, en la enseñanza del maestro Cheng se hece continua referencia al "miedo" como causa principal de la tensión y de la falta de sensibilidad. Así podemos leer:"Cuando hay miedo, nuestro cuerpo, psique y espíritu también tienen que estar tensos. Cuando hay tensión, uno no puede estar suelto y relajado.(...) Por lo tanto, para entender realmente el sentido del Taichí, uno tiene que tener un espíritu de gran valentía."Esta valentía a la que se hace alusión no es una ausencia total de miedo, ya que éste es una reacción fisiológica perfectamente natural y que permite a las especies sobrevivir. Sin miedo nos volveríamos tremendamente temerarios y acabaríamos pereciendo por exposición continua al riesgo. De lo que se trata es de algo mucho más profundo:"No sólo se nos pide soltar nuestra defensas físicas, sino también las psicológicas, la rígida imagen que tenemos de nosotros mismos y los escudos que hemos levantado.(...) Las causas provienen de nuestro sentido subconsciente de indignidad. Creemos que si nos permitimos ser vulnerables y dejamos que los demás entren, retrocederán horrorizados. En lugar de fluir desde nuestra verdad y poder creativo, nos escondemos, nos defendemos y manipulamos."Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el vínculo entre lo que sucede en el cuerpo físico y en la mente es correlacional.Posiblemente, el "empuje de manos" sea el aspecto del Taichí que más aborda los aspectos psicológicos y emocionales del individuo, por "aquello a lo que se tiene que enfrentar" uno cuando practica en pareja. A este respecto, ser capaz de estar relajado, incluso cuando te empujan o agarran con fuerza, se perfila como uno de las destrezas más elevadas del Taichí:"Es verdad que hay muy pocas personas capaces de responder suavemente ante un ataque violento. Pero así es la paradoja y grandeza del Taichichuan, que las mismas virtudes que muchos consideran el secreto de la vida (gentileza, sensibilidad y compasión) son también el secreto de la maestría marcial."Para acabar este artículo, terminaremos con una cita de este mismo libro en la que, nuevamente, se intuyen los elementos más psicológicos del Taichí:"Cada vez soy más consciente de que, a nivel psicológico, tengo miedo a 'tener dolor'. Como resultado no me he enfrentado a la raíz de mis miedos, el condicionamiento que ha controlado mi vida y bloquea mi destino impidiendo que éste sea más alegre o poderoso."       

jueves, 31 de marzo de 2016

el simbolismo de los elementos

Agua remansada en una roca, en la costa de Carnota, Galicia
Pocas imágenes son tan evocativas como el agua para simbolizar el tipo de movimientos que se practican en Taichí. El flujo constante, la capacidad de absorver los empujes, la dificultad que tiene el oponente para agarrarnos, la suavidad con la que discurren las secuencias, la quietud ante la ausencia de estímulos externos o la tendencia a la expansión, son sólo algunas de la cualidades que tanto el agua como el Taichí comparten.

Sin embargo, no es el agua el único elemento asociado al Taichí. Desde la antigua filosofía taoísta, se establecen correlaciones entre los diversas maneras de moverse y los 8 estados básicos de la naturaleza, tal y como se describen en el "I Ching" o "Libro de los cambios". De esta manera, uno puede moverse al hacer Taichí como el agua, de forma fluida y continua, o como el lago, remansándose y afinando su sensibilidad, y también como el viento, suave y armonizando los pasos con la propia respiración; y así, hasta ser capaz de dominar los 8 tipos de estados fundamentales de dinámica corporal.

Fuego contenido entre piedras
Sería muy difícil describir con palabras estos 8 estilos de movimiento, principalmente porque algunos implican mecánicas corporales que no son transmitidas ni enseñadas, sino que uno tiene que ser capaz de generarlas a partir de su propia experiencia. Por ejemplo, la ejecución tipo "fuego", precisa un manejo del tórax, la columna vertebral y las escápulas que sólo se puede aprender mediante imitación directa, y no por descripciones que puedan mostrarse en textos o imágenes. Al adquirir esta destreza, los movimientos asemejan el oscilante ascender de las llamas, y su consecuencia es que el organismo aumenta su temperatura de manera drástica y rápida.

Esto hace que las maneras de moverse, dentro del Taichí, sean tan diferentes. No sólo por la gran variedad de estilos que existen, sino por la diversidad de actitudes con las que cada secuencia se puede realizar. ¿Quién hace bien, quién hace mal? Sólo aquellos que tienen un visión lo más global posible pueden llegar a discernirlo porque, como dijo el poeta chino Han Yu: "Quién se sienta en el fondo de un pozo a contemplar el cielo, lo encuentra demasiado pequeño".

jueves, 17 de marzo de 2016

Taichí emocional

Aunque no es mi pretensión hacer del Taichí una disciplina que "sirva para todo", si es verdad que con algunas de sus prácticas se tocan temas interpersonales de índole afectiva. Es lo que sucede cuando la gente entrena en parejas, con contacto físico y realizando movimientos que depende de la actitud del compañero con el que se practica.

El grado de implicación de cada cual en el Taichí es muy variable. Algunos lo entendemos como una parte fundamental de nuestra Vida, que abarca aspectos que van desde ser un ejercicio saludable, una técnica de relajación o una displina marcial, hasta aspectos más trascendentales, considerándolo así como una auténtica vía de desarrollo personal. Otros se limitan a una sola de estas facetas, siendo las más comunes las relativas a la gimnasia postural y a la relajación cardio-respiratoria. Ni que decir tiene que el grado de implicación de cada uno es una decisión propia, y que los instructores de Taichí debemos aceptar y entender cada una, para enseñar en consonancia a ella.

Si hay una parte del Taichí que podemos considerar "emocional" es la parte relativa las técnicas en pareja a las que hemos aludido (tui-shou, san-shou, esgrima, combate con palo, etc.) y que muestra como el contacto interpersonal mueve los estados anímicos de forma directa. He podido observar como alumnos con años de práctica constante y consciente, se han visto desbordados al iniciar un trabajo en parejas, hasta el punto de no volver a clase ni volver a saber de ellos tras la realización de una sola sesión. En el instante que comienzas a practicar con algunos de ellos usando un contacto físico directo, percibes el bloqueo fisíco, la sensación de vulnerabilidad anímica y el hundimiento emocional que se está generado.

Aunque intentes cambiar a una actitud que vuelva a darles una distancia de seguridad, el cambio ya se ha producido, pero ¿qué se ha movido? ¿qué les ha afectado tanto...? ¿qué extraños resortes cerebrales han alterado su relación con el Taichí y, en definitiva, con su propio organismo? Las respuestas son esquivas y, cuando las he solicitado de manera directa, en mi afán de entender que ha pasado, se limitan a un "me siento mal..."

No hace mucho viví una experiencia similar con uno de mis alumnos. En un año había pasado de practicar el tui-shou con mucha tensión y rigidez, a una progresiva relajación y sensibilidad que permitía entrenar con él de forma suave y didactica, profundizando en los diversos movimientos y técnicas de las rutinas. Pero un día dejó de acudir a la cita mensual, y su explicación fue que "no me siento cómodo en el grupo", y que "había personas con las que no se sentía bien practicando". Por supuesto, respeto tal decisión, aunque desde mi propia perspectiva entiendo que el verdadero trabajo personal consiste en ser capaz de practicar con quien te gusta, y también con quien no te gusta, con quien aprendes y con quien te lo pone difícil para aprender porque, en el fondo, esa situación no deja de ser también otro tipo de enseñanza.

Ciertamente hay personas con quienes cuesta encontrar la armonía y el flujo relacional (físico, verbal o mental) que posiblite una sensación de bienestar a la vez que un aprendizaje práctico; pero la Vida también es así, un continuo vaivén de encuentros de diversa naturaleza, de los cuales algunos nos agradan a la vez que nos aportan algo, mientras que otros nos incomodan y, aparentemente, no parecen aportarnos nada. Igual sucede en el "empuje de manos": hay compañeros cuya tensión y rigidez parecen impedir la realización de los movimientos, pero la verdadera enseñanza radica en ser capaz de gestionar con relajación esa rigidez. También hay personas que parecen saberlo todo y pretenden adoptar casi siempre una actitud de "maestria" que intenta colocarle a uno en una posición de aparente inferioridad; y esa es precisamente la enseñanza: no sucumbir a esa sensación de inferioridad.

Las enseñanazas son innumerables, y es precisamente en la incomodidad donde resultan más  relevantes. Es lo mismo que sucede con las tensiones musculares: no es tan interesante estirar aquellos músculos que ya están flexibles, sino aquellos que están encogidos y agarrotados, aquellos cuyo alargamiento resulta más desagradble y, a menudo, doloroso. Son esas tensiones musculares, emocionales y mentales, las que se ponen en evidencia cuando alguien "empuja" sobre ellas. Y es ante ese empuje donde se me brinda la posibilidad de tensarme más todavía, alejarme para no ser empujado o, simplemente, ceder y relajarme.


martes, 8 de marzo de 2016

el misterio de la lengua en el paladar

En muchas escuelas y estilos de Taichí se le da una enorme importancia a "colocar la lengua en el paladar superior", por lo que es una instrucción que se vuelve automática en muchos instructores, aunque no todos explican el sentido que ésta tiene. Desde luego, no es un acto que surja con facilidad, hay que hacer un pequeño esfuerzo con la lengua para lograrlo, y más aún si, como dicen algunos, se debe llevar lo más atrás posible.

Cuando he preguntado sobre el sentido de esta peculiar postura de la lengua, la respuesta que se me ha dado, en casi todas las ocasiones, tiene una perspectiva demasiado "china" para mi comprensión occidental:

"Se coloca la lengua en el paladar para conectar los dos meridianos principales, el renmai y el dumai, y que la energía fluya entre ellos..."

Quizá haya personas, profudas conocedoras de fisiología humana desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, para las que esta respuesta sea suficiente, pero no para mí, por lo que me he pasado años intentando comprender el efecto real que tiene realizar este posicionamiento dentro de la boca.

músculos masetero y temporal
Como no podía ser de otra manera, la respuesta suele ser más simple y práctica de lo que uno supone en principio, y se puede explicar de una forma menos ambigua y más racional. Al colocar la lengua en el paladar superior, se favorece la relajación de la mandíbula y de los músculos masetero y temporal, cuya tensión prolongada puede provocar un dolor irradiado hacia la boca, el ojo o el oído. Además, la articulación temporo-mandibular tiende a bloquearse y a restringir su movilidad cada vez más, si alguno de estos músculos está contracturado.

La sensación que se produce al llevar la punta de la lengua al paladar superior es como si el volumen interior de la boca aumentara. Al hacer esto, se toma más conciencia de la posible tensión que uno tenga en la mandibula, y resulta más sencillo inducir la relajación en la zona. En algunas ocasiones, puede incluso llegar a provocar el mecanismo aotomático del cuerpo para relajar la boca y toda la cara: el bostezo.

Por eso, independientemente de que meridianos se activan o se conectan al practicar  Taichí, lo realmente práctico es sentir que, para realizar los movimientos, no ejerzamos más esfuerzo que el estrictamente necesario. De esa manera, preservamos nuestra energía para otras actividades que también nos apasionen en la Vida...

  

lunes, 22 de febrero de 2016

la respiración invertida

Cuando el organismo se encuentra en el corazón del invierno es útil trabajar, en la práctica del Taichí y del Chikung, con un tipo de respiración que induzca una mayor intensidad cardiovascular. Una opción interesante es la denominada "respiración invertida", llamada así porque implica una mecánica contraria a la que se realiza en la respiración de tipo abdominal.

En la respiración invertida, se realiza una contracción progresiva del abdomen durante la inspiración, a la vez que se contrae también el perineo. Al hacer esto, se provoca una mayor apertura lateral de las costillas, aumentando la amplitud de la caja torácica, aunque la contracción del abdomen limite parcialmente el movimiento del diafragma hacia abajo. Al soltar el aire se relajan, de manera también progresiva, las tensiones acumuladas durante la inspiración. Aunque es un mecanismo contrario al movimiento del diafragma, va a favor, precisamente, de las contracciones musculares.

La precaución principal consiste en no llevar el esfuerzo a la parte superior (toráx o cuello) pues puede crear un ascenso vascular excesivo en el cráneo, que se refleja por sensaciones desagradables de calor en la cabeza, sofocos, sudoración y, si se persiste en el esfuerzo, incluso de mareos o nauseas. Todo el esfuerzo ha de concentrarse en abdomen y pelvis, permitiendo que la movilidad torácica se produzca de forma pasiva. Es habitual, al principio, querer inspirar sacando pecho, lo cual fatiga excesivamente el organismo y crea tensiones innecesarias en la cintura escapulo-clavicular.

No es ésta un tipo de respiración útil si lo que uno busca es relajarse, pues el esfuerzo que implica es excesivo para la cantidad de aire que se aspira. Sin embargo, sí que es practica si se quiere activar el flujo vascular, de cara a obtener un aumento rapido de la temperatura corporal.


Los ejercicios de qigong (chikung) más propicios para este tipo de respiración son aquellos en los que las manos se elevan por encima de la cabeza al inspirar, como el que se ve en la imagen superior (extraida del libro de Wong Kiew Kit), y se suelta el aire cuando los brazos descienden.