martes, 8 de marzo de 2016

el misterio de la lengua en el paladar

En muchas escuelas y estilos de Taichí se le da una enorme importancia a "colocar la lengua en el paladar superior", por lo que es una instrucción que se vuelve automática en muchos instructores, aunque no todos explican el sentido que ésta tiene. Desde luego, no es un acto que surja con facilidad, hay que hacer un pequeño esfuerzo con la lengua para lograrlo, y más aún si, como dicen algunos, se debe llevar lo más atrás posible.

Cuando he preguntado sobre el sentido de esta peculiar postura de la lengua, la respuesta que se me ha dado, en casi todas las ocasiones, tiene una perspectiva demasiado "china" para mi comprensión occidental:

"Se coloca la lengua en el paladar para conectar los dos meridianos principales, el renmai y el dumai, y que la energía fluya entre ellos..."

Quizá haya personas, profudas conocedoras de fisiología humana desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, para las que esta respuesta sea suficiente, pero no para mí, por lo que me he pasado años intentando comprender el efecto real que tiene realizar este posicionamiento dentro de la boca.

músculos masetero y temporal
Como no podía ser de otra manera, la respuesta suele ser más simple y práctica de lo que uno supone en principio, y se puede explicar de una forma menos ambigua y más racional. Al colocar la lengua en el paladar superior, se favorece la relajación de la mandíbula y de los músculos masetero y temporal, cuya tensión prolongada puede provocar un dolor irradiado hacia la boca, el ojo o el oído. Además, la articulación temporo-mandibular tiende a bloquearse y a restringir su movilidad cada vez más, si alguno de estos músculos está contracturado.

La sensación que se produce al llevar la punta de la lengua al paladar superior es como si el volumen interior de la boca aumentara. Al hacer esto, se toma más conciencia de la posible tensión que uno tenga en la mandibula, y resulta más sencillo inducir la relajación en la zona. En algunas ocasiones, puede incluso llegar a provocar el mecanismo aotomático del cuerpo para relajar la boca y toda la cara: el bostezo.

Por eso, independientemente de que meridianos se activan o se conectan al practicar  Taichí, lo realmente práctico es sentir que, para realizar los movimientos, no ejerzamos más esfuerzo que el estrictamente necesario. De esa manera, preservamos nuestra energía para otras actividades que también nos apasionen en la Vida...