jueves, 31 de marzo de 2016

el simbolismo de los elementos

Agua remansada en una roca, en la costa de Carnota, Galicia
Pocas imágenes son tan evocativas como el agua para simbolizar el tipo de movimientos que se practican en Taichí. El flujo constante, la capacidad de absorver los empujes, la dificultad que tiene el oponente para agarrarnos, la suavidad con la que discurren las secuencias, la quietud ante la ausencia de estímulos externos o la tendencia a la expansión, son sólo algunas de la cualidades que tanto el agua como el Taichí comparten.

Sin embargo, no es el agua el único elemento asociado al Taichí. Desde la antigua filosofía taoísta, se establecen correlaciones entre los diversas maneras de moverse y los 8 estados básicos de la naturaleza, tal y como se describen en el "I Ching" o "Libro de los cambios". De esta manera, uno puede moverse al hacer Taichí como el agua, de forma fluida y continua, o como el lago, remansándose y afinando su sensibilidad, y también como el viento, suave y armonizando los pasos con la propia respiración; y así, hasta ser capaz de dominar los 8 tipos de estados fundamentales de dinámica corporal.

Fuego contenido entre piedras
Sería muy difícil describir con palabras estos 8 estilos de movimiento, principalmente porque algunos implican mecánicas corporales que no son transmitidas ni enseñadas, sino que uno tiene que ser capaz de generarlas a partir de su propia experiencia. Por ejemplo, la ejecución tipo "fuego", precisa un manejo del tórax, la columna vertebral y las escápulas que sólo se puede aprender mediante imitación directa, y no por descripciones que puedan mostrarse en textos o imágenes. Al adquirir esta destreza, los movimientos asemejan el oscilante ascender de las llamas, y su consecuencia es que el organismo aumenta su temperatura de manera drástica y rápida.

Esto hace que las maneras de moverse, dentro del Taichí, sean tan diferentes. No sólo por la gran variedad de estilos que existen, sino por la diversidad de actitudes con las que cada secuencia se puede realizar. ¿Quién hace bien, quién hace mal? Sólo aquellos que tienen un visión lo más global posible pueden llegar a discernirlo porque, como dijo el poeta chino Han Yu: "Quién se sienta en el fondo de un pozo a contemplar el cielo, lo encuentra demasiado pequeño".