lunes, 11 de abril de 2016

no hay secretos


Sin duda, uno de los libros más amenos y fáciles que se han publicado en nuestro país sobre Taichí es "No hay secretos", de Wolfe Lowenthal, quién fue alumno en Estados Unidos del maestro Cheng Man-Ch'ing. De forma sencilla y directa, narra sus experiencias personales en su aprendizaje, abordando desde los aspectos más sutiles de este antiguo arte, hasta los conceptos filosóficos más esenciales y prácticos del mismo.Uno de los temas que más toca es el relativo al "empuje de manos" (la gran muralla de los practicantes de Taichí en todo el mundo), y a la importancia de cómo realizarlo. "Sentir, ceder o comprender",... son palabras que este autor usa más que "empujar, bloquear o agarrar", para definir lo que esta sutil práctica supone.Para desarrollar tal actitud receptiva, en la enseñanza del maestro Cheng se hece continua referencia al "miedo" como causa principal de la tensión y de la falta de sensibilidad. Así podemos leer:"Cuando hay miedo, nuestro cuerpo, psique y espíritu también tienen que estar tensos. Cuando hay tensión, uno no puede estar suelto y relajado.(...) Por lo tanto, para entender realmente el sentido del Taichí, uno tiene que tener un espíritu de gran valentía."Esta valentía a la que se hace alusión no es una ausencia total de miedo, ya que éste es una reacción fisiológica perfectamente natural y que permite a las especies sobrevivir. Sin miedo nos volveríamos tremendamente temerarios y acabaríamos pereciendo por exposición continua al riesgo. De lo que se trata es de algo mucho más profundo:"No sólo se nos pide soltar nuestra defensas físicas, sino también las psicológicas, la rígida imagen que tenemos de nosotros mismos y los escudos que hemos levantado.(...) Las causas provienen de nuestro sentido subconsciente de indignidad. Creemos que si nos permitimos ser vulnerables y dejamos que los demás entren, retrocederán horrorizados. En lugar de fluir desde nuestra verdad y poder creativo, nos escondemos, nos defendemos y manipulamos."Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el vínculo entre lo que sucede en el cuerpo físico y en la mente es correlacional.Posiblemente, el "empuje de manos" sea el aspecto del Taichí que más aborda los aspectos psicológicos y emocionales del individuo, por "aquello a lo que se tiene que enfrentar" uno cuando practica en pareja. A este respecto, ser capaz de estar relajado, incluso cuando te empujan o agarran con fuerza, se perfila como uno de las destrezas más elevadas del Taichí:"Es verdad que hay muy pocas personas capaces de responder suavemente ante un ataque violento. Pero así es la paradoja y grandeza del Taichichuan, que las mismas virtudes que muchos consideran el secreto de la vida (gentileza, sensibilidad y compasión) son también el secreto de la maestría marcial."Para acabar este artículo, terminaremos con una cita de este mismo libro en la que, nuevamente, se intuyen los elementos más psicológicos del Taichí:"Cada vez soy más consciente de que, a nivel psicológico, tengo miedo a 'tener dolor'. Como resultado no me he enfrentado a la raíz de mis miedos, el condicionamiento que ha controlado mi vida y bloquea mi destino impidiendo que éste sea más alegre o poderoso."       

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