lunes, 13 de junio de 2016

medir el nivel de Taichí

Ya se ha escrito anteriormente en este blog sobre la dificultad que entraña conocer el nivel que tiene cada cual dentro del Taichí. Los baremos que se usan para ello son, frecuentemente, subjetivos y complicados de medir, por lo que es habitual que caigamos en el sesgo de autoensalzamiento (propio de las sociedades individualistas como la nuestra) según el cual creemos que nuestra competencia en una habilidad está por encima de la media.


Los deportes de más aceptación y seguimiento tienen estadísticas precisas que determinan la habilidad y eficacia de cada practicante. Así, por ejemplo, en el baloncesto se pueden medir el número de asistencias, rebotes, porcentaje de aciertos en tiros a canasta, etc. De esta forma, un jugador puede tener más o menos carisma, pero los datos son los datos, y los resultados son los resultados.

Volviendo al Taichí y a su subjetiva evaluación de competencia en la práctica, podríamos establecer una serie de parámetros que determinaran, aunque no de forma muy precisa, unas pautas para conocer el nivel de cada cual. Estos parámetros son de naturaleza sensitiva, y requieren el contacto físico directo para establecer el desempeño específico de cada cual:

1. Testar la estructura corporal: Mediante posiciones como "abrazar el árbol" o "tocar el laud", se puede valorar la estabilidad y el equilibrio de la postura. Esto se consigue realizando empujes sobre el cuerpo y calibrando la capacidad que se tiene de canalizar esa fuerza hacia el suelo, sin perder la estructura. Se empieza presionando en partes  como la pelvis o el hombro, luego sobre las rodillas o los codos, y en un nivel más avanzado se puede testar empujando en zonas que cuesta más alinear como la cabeza o el centro del pecho.

2. Ceder ante un agarre o un golpe: En el "empuje de manos" (tui-shou) es muy fácil sentir, cuando llevas cierto tiempo de práctica, la capacidad que tiene cada cual de aflojar o de tensarse cuando le agarras una parte del cuerpo, principalmente en el brazo. Esta capacidad de ceder sin perder la estructura corporal muestra si la relajación al practicar Taichí es real y profunda, o es tan sólo un apariencia. Este segundo aspecto muestra cómo algunas personas hacen una secuencias muy relajadas y fluidas, pero una enorme dificultad de relajarse cuando están "bajo presión". En el nivel más avanzado, un buen desarrollo del Taichí implica ceder y salir sin dificultad de cualquier tipo de técnica de luxación articular.

3. La quietud activa: Sin duda el aspecto más significativo y visual del Taichí, pues muestra la capacidad de mantener las posiciones estáticas sin interferencias, es decir, sin rascarse o recolocarse la ropa, sin mover la cabeza de una lado a otro, o sin perder la flexión de rodillas que permite mantener la postura asentada y estable. Esto tiene que ver con la autorregulación y el autocontrol, y es sin duda la parte más complicada, pues implica mantener la quietud fisica, a la vez que mantener el esfuerzo necesario para que el cuerpo siga erguido y equilibrado.

En estos tres aspectos, que no dejar de tener un alto grado de subjetividad, es posible apreciar el nivel de desempeño de cada cual. No tenerlos en cuenta hace que uno pueda pasar años pensando que ha alcanzado un nivel que realmente no ha alcanzado. El intento de vernos a nosotros mismos en unas cotas de competencia más elevadas de las reales, es el recurso que el ego de cada cual usa para mantener alta la autoestima y, en definitiva, el propio bienestar. Esto es algo perfectamente natural y adpatativo, pero en el ámbito del Taichí, es un poderoso impedimento para seguir evolucionando...