jueves, 23 de marzo de 2017

"lo espiritual" en el Taichí (otra vez)

Para entender qué es "lo espiritual" dentro del Taichí, es fundamental entender que no está relacionado con aspectos tales como la meditación o la quietud, sino con aspectos más dinámicos y que requieren mayor concentración y esfuerzo mental. 

Si analizamos a que hace alusión "lo espiritual" dentro de las múltiples religiones y filosofías, nos encontramos un elemento común que subyace a las diversas representaciones externas, las cuales varían con cada cultura. Ese elemento es el anhelo de trascender, es decir, de llevar al ser a un estado diferente del habitual, y en el que los asuntos cotidianos pierden relevancia, al menos dentro del ritual que se realice, para un desarrollo más pleno y consciente de la propia vida.

La meditación sirve para calmar la mente; las posiciones estáticas, como la de "abrazar el árbol", sirven además para fortalecer el cuerpo y aportarle una estructura fuerte y estable; la lentitud de movimientos es útil para corregir la técnica corporal y crear una postura equilibrada y sin tensiones. Hay quienes ven en estos aspectos la parte espiritual del Taichí, pero ninguno de ellos aporta un sentido de trascendencia, si bien son muy útiles para la adecuada realización de los movimientos, la relajación y la corrección de la postura.

Para trascenderse a sí mismos es preciso afrontar aquello que evitamos, lo que incomoda, lo que nos enfrenta con nuestros miedos y tensiones. Dentro del Taichí, es la practica en parejas donde abordamos estas cuestiones. Las artes marciales, en general, buscan la trascendencia por la vía del combate con el otro. Son una metáfora del combate interno con uno mismo, con ese adversario interior que nos hace repetir los mismos patrones, los mismos hábitos, las mismas inquietudes, los mismos temores...

Tan sólo uno de cada diez practicantes de Taichí en occidente deciden abordar la cuestión del trabajo con contacto físico, pues su supuesto objetivo no tienen que ver nada con la lucha, sino con el bienestar personal, la salud y la relajación. Esta actitud no sólo es respetable, sino que es más que suficiente para obtener beneficios del Taichí, tanto físicos como mentales. De lo que hablamos al incluir la interacción con otros es de algo diferente que "trasciende" las prácticas habituales de cualquier práctica gimnástica y, en el caso del Taichí, que "trasciende" el combate, pues éste se entiende como una reciprocidad de intenciones, en la cual la fuerza del otro me sirve para desarrollar mi capacidad de relajación, aprendiendo a ceder y a entender la intención de su energía. No es una cuestión de ganar al otro, sino de crear con él un equilibrio de fuerzas en la que nos permitimos el uno al otro desarrollar la proyección y la absorción de las mismas, en un intercambio alterno de energías.


Cerrar los ojos y moverse con lentitud y parsimonia puede ser útil para concentrarse en algunos aspectos propios del Taichí. Sin embargo, mi experiencia tras más de 20 años dando clases, es que además de no servir para concentrarse mejor, al cerrar los ojos la postura equilibrada tiende a perderse, y se deja de atender a la dinámica propia de la secuencia que se está practicando. La verdadera atención no está sólo en el propio cuerpo, está en el entorno, en el compañero que me empuja, en el coche que coche cruza delante mío, en el viento que sacude los árboles, en todo... 

La conciencia más sutil no se desarrolla en el ensimismamiento, sino en la percepción global de lo que está dentro y de lo que está fuera, hasta que quizá un día uno no sea capaz de sentir la diferencia entre ambos, y comprenda que son lo mismo.

miércoles, 8 de marzo de 2017

higiene muscular

Patrón de dolor generado por las contracturas
del músculo piriforme o piramidal.
Tan importante como la higiene exterior, que implica asearse, lavarse y llevar ropa limpia, está lo que podríamos denominar como higiene interior, y que conlleva el cuidado de los elementos orgánicos que no se ven, pero que son fundamentales para nuestra salud general.

Una alimentación variada y equilibrada es algo fundamental, sobre todo para al aparato digestivo, pero también para el adecuado aporte de nutrientes a todo el cuerpo. Además, hay un aspecto que muchos omiten y que tienen que ver con el óptimo funcionamiento de la musculatura.


Los músculos son estructuras vivas que necesitan un continuo aporte energético, pero que también aportan ellos mismos energía: estimulan el funcionamiento general del organismo activando el flujo vascular, fomentan la actividad cerebral y facilitan procesos orgánicos fundamentales como la respiración y la digestión, entre otras funciones.

Pero lo músculos también generan residuos, y las tensiones acumuladas en ellos pueden originar contracturas donde el drenaje se hace más difícil, y que el cuerpo a menudo manifiesta en la piel. Por eso, a menudo es preciso algo más que ejercitarlos. Necesitan cuidados más específicos, y que pasan por adquirir la flexibilidad adecuada, mediante estiramientos, y la densidad óptima, que se puede lograr por medio de masaje o manipulaciones que deshagan sus nudos internos.

En la tradición oriental existen numerosas prácticas de automasaje que sirven para tomar conciencia de las tensiones que tenemos, y de cómo podemos gestionarlas. Desde hace siglos, la medicina tradicional china ha descrito de forma exhaustiva los puntos donde estas tensiones se acumulan con más frecuencia, y métodos específicos para liberarlas. También disciplinas más modernas y occidentales, como la osteopatía, la kinesiología o la bioenergética, han creado ejercicios concretos para localizar y gestionar tales puntos. Curiosamente, las localizaciones y manipulaciones de estas zonas son muy similares en las diversas terapias.

Estiramiento combinado con presión del
músculo piriforme (Vb30)
En el ejemplo de la foto, podemos observar un ejercicio específico en el cual se combina el estiramiento de la parte lateral y posterior de la pierna con una mano, mientras con la otra se presiona el punto Vb30 de acupuntura, ubicado en el mismo lugar en que la osteopatía sitúa la contractura propia del músculo piramidal o piriforme, y cuya tensión afecta al movimiento de la cadera, alterando la forma de caminar.

Localizar y soltar las propias tensiones requiere un alto grado de conciencia corporal e implicación, pero los resultados en la salud y en la propia sensación de vitalidad hacen que el esfuerzo merezca la pena, o la a alegría, según cómo cada uno afronte su práctica.