lunes, 19 de junio de 2017

curso de neikung - julio 2017

El nei-kung engloba un conjunto muy amplio de antiguas técnicas taoístas para la salud orgánica, que incluye el trabajo respiratorio, el ejercicio físico y el masaje mediante presión sobre puntos sensibles de la musculatura, los tendones y las articulaciones.

Su practica progresiva permite potenciar el flujo sanguíneo, así como aflojar las posibles sobrecargas musculares, aprendiendo a localizar e identificar las zonas del cuerpo que cada uno tiende a forzar más.

Para este aprendizaje dedicaremos el día completo del sábado, 15 de julio, desde las 10 de la mañana hasta las 14 h., y desde las 16:30 hasta las 20:30 h. La practica continuará el domingo, día 16 de julio, en horario de mañana, de 10 a 14 h.

A todos los participantes se les entregará un dossier con imágenes de los principales ejercicios que realizaremos, así como la localización precisa de los puntos donde aplicaremos las técnicas de auto-masaje.

El coste del curso es de 75 euros para quiénes no son alumnos habituales del centro "eltai", y de 65 euros para los alumnos. En ambos precios se aplicará un descuento del 15% a jubilados, estudiantes o desempleados.

Para cualquier información adicional podéis contactar con nosotros en el teléfono 665 594 773, o usando el formulario que figura en la columna de la derecha.


lunes, 12 de junio de 2017

la cueva de los tesoros

El famoso maestro de Taichí Cheng Man-ching dijo en cierta ocasión que iniciarse en esta práctica es similar a entrar en una cueva llena de tesoros. Algunos entran y sólo cogen unas pocas monedas, por lo que sacan poco beneficio de su incursión. Pero quiénes dedican tiempo a escudriñar sus grutas oscuras, acaban obteniendo infinidad de riquezas para su salud.

Esta metáfora, aunque simple, refleja muy bien el desarrollo en el tiempo del entrenamiento personal. Al comienzo, en los primeros meses, la cueva parece un espacio inescrutable en el que uno no encuentra con facilidad la luz que le permita vislumbrar que objetos alberga, cual es su tamaño, o que complejidad tienen sus pasadizos. Con la práctica progresiva y constante, se consigue en unos meses que la sala principal comience a hacerse algo más visible. Uno aprende a moverse dentro de ella y, aún con algunos tropiezos, puede distinguir lo que tiene a su alcance: dinámicas de habilidad psicomotriz, principios estructurales de corrección postural o ejercicios respiratorios para controlar la tensión y el estrés.

Quedarse en la sala principal es suficiente para la mayoría, pero no para quiénes son capaces de intuir que la grutas, que se abren en algunas grietas, pueden estar ocultando tesoros aún más valiosos. Adentrarse en ellas requiere abandonar la zona de aparente seguridad de la sala principal, cuyo acceso al exterior siempre está abierto y luminoso. Por eso, no todo el mundo está dispuesto a ir "más hacia el interior", ya que su recorrido es incierto, y sus posibles beneficios son sólo una mera posibilidad.

Sin embargo, para quienes hemos dedicado décadas de práctica al Taichí, hasta el punto de convertirlo en nuestra forma de vida, la atracción de esos pasajes es irresistible. Y aún no sabiendo si habrá una caída a una profunda sima, o resbaladizas pendientes que nos impidan luego el retorno, decidimos adentrarnos en ellas por el mero placer de investigar su abruptos recorridos.

Algunas de estas grutas simplemente te devuelven a la sala principal, tras un recorrido más o menos sinuoso: son las prácticas repetitivas e improductivas que no te aportan gran cosa excepto el hecho de aprender a seleccionar mejor por donde dirigir tu Camino. Otras son especialmente peligrosas, pues incluyen desafíos en los que la integridad física está amenazada, como son los trabajos de neikung diseñados para aprender a encajar golpes en zonas delicadas del cuerpo. También hay numerosos pasillos cuyo tránsito aporta calma y tranquilidad a quién los recorre, por lo que muchos deciden quedarse en ellos, como sucede con muchas de las prácticas de tipo meditativo o los ejercicios respiratorios de daoyin, que se asemejan al yoga hindú. Además, existen pasillos más siniestros que algunos buscan con ansia, en los que aprender técnicas para dañar, o incluso matar, con facilidad a los demás; estancias éstas, cuyo atractivo es similar al que muchos sienten por las novelas de terror, y que precisan de una enorme ética y de un fuerte carácter para no perderse en ellos. Hay tantas posibilidades y bifurcaciones, que moverse entre estas para seleccionar la más adecuada a cada uno, requiere una concentración muy desarrollada.

Independientemente de las grutas que uno decida recorrer, no hay que olvidar dónde queda la salida de la cueva, pues todas las riquezas que obtengamos en ella no tienen valor sin no las usamos en el mundo real. Es decir, los beneficios terapéuticos logrados, tienen sentido si podemos luego usarlos para disfrutar de la Vida que hay en el exterior de la caverna.