lunes, 9 de octubre de 2017

dudas razonables

Cuando la gente acude a informarse sobre las clases de Taichí, el hecho de descubrir que es un arte marcial puede ser algo desconcertante para algunos y que les hace mostrarse reacios a iniciar su práctica. La mayor parte de las personas tienen una visión mucho más tranquila y meditativa acerca de lo qué es el Taichí, y que éste pueda estar vinculado a la práctica de movimientos cuyo sentido original es dañar a alguien, les provoca aversión.

Por eso, la mayor parte de los instructores que impartimos esta disciplina estamos obligados a separar claramente una aspecto de otro, y explicar de forma clara y concisa cómo y qué se trabaja en las clases que impartimos.

Pero sus connotaciones marciales no son el único elemento que induce a desconfiar de esta práctica ancestral. Hay, además, otros factores que pueden generar reticencias, como son: 
  • Que tenga connotaciones místicas o espirituales.
  • Que implique poco trabajo físico, o que sea muy conceptual.
  • Que, por el contrario, sea un trabajo demasiado exigente para la condición física del interesado.
  • Que resulte demasiado aburrido por su lentitud.

Por eso, los objetivos del Taichí están, o deberían estar, claros para todo iniciado y, de manera esencial, para el instructor que lo imparte. No hay un Taichí mejor que otro, y cada escuela hace hincapié más en unos aspectos que en otros, siendo todos igual de respetables.  Sin embargo, aquel que decide enseñarlo ha de tener claro cual es su enfoque, y transmitirlo así desde el principio.

Para mí, por ejemplo, los aspectos primordiales del Taichí son que...:
  • Se trabaja la respiración para fomentar la relajación.
  • Se afina la intención de los movimientos para desarrollar la sensibilidad.
  • Se corrige la postura corporal para lograr equilibrio.
  • Se fortalecen las piernas para adquirir estabilidad.
  • Se mueve uno despacio para agudizar la conciencia.
  • Se aprenden movimientos diversos para adquirir coordinación.
  • Se practica en silencio para escuchar el propio cuerpo.
  • Etc...

Estas son pautas básicas y genéricas que pueden ayudar a hacer que la práctica del Taichí sea más aceptada, reconocida y valorada de lo que es actualmente, ya que las reticencias surgen del desconocimiento y de un información escasa e imprecisa por parte de algunos instructores.