viernes, 1 de diciembre de 2017

de lo místico a lo científico

Debo admitir que yo también fui uno de esos que se inicia en el Taichí buscando la mística que esta antigua práctica pudiera encerrar. En mi tardía adolescencia, mi mente estaba ávida de conocimientos trascendentales que le dieran algo de sentido a mi Vida, y me sacaran del hastío existencialista en me hallaba entonces. Y así, llegó a mis manos el TaoTeKing, que se ha convertido en uno de mis libros de cabecera durante las últimas décadas. Una vez que me vi inmerso en la filosofía taoísta, busqué las prácticas propias de esta, entre las cuales el Taichí se erigía como la más popular y destacada.

Pero esta visión mística original fue poco a poco diluyéndose en el intento por comprender, desde una óptica más racional, cuáles son los fundamentos fisiológicos que hacen del Taichí una herramienta tan poderosa para potenciar las salud, el bienestar y la calma interior. De esa manera empecé a estudiar fisioterapia, osteopatía, corrección postural, acupuntura, etc., de cara a entender los mecanismos subyacentes al efecto terapéutico del Taichí.

Fue así como lo místico se fue transformando en científico, y como las ensoñaciones espirituales dieron paso a un estudio metódico y racional de esta disciplina. Y uno de los factores que potenció este cambio fue la necesidad de transmitir de forma clara y concisa al mayor número de personas lo que supone, para el cuerpo y para la mente, practicar Taichí.

Y ahora, afronto el nuevo yin-yang que supone armonizar elementos que en nuestra cultura parecen haberse posicionado en extremos opuestos: lo místico y lo científico, lo espiritual y lo racional, lo trascendental y lo mundano. Pareciera que este fuera el último y definitivo "taichí", el que aporta la iluminación definitiva, pero seguro que tras la resolución de este habrá otros, pues el Camino de armonización de los opuestos es eterno.