viernes, 13 de septiembre de 2019

Beneficios de la Gimnasia Postural

El dolor de espalda y cuello es una de las principales causas de baja laboral en los países occidentales e industrializados. La causa principal se debe a manejar la columna en unas posturas que no son las más idóneas para las vértebras.

Socialmente, se ha impuesto la posición de estar sentado como la más adecuada para trabajar, hablar con los demás, alimentarse o realizar innumerables actividades de ocio. De hecho, no concebimos muchas de estas actividades sin la postura de sedestación. Sin embargo, estar sentado es algo relativamente nuevo en la existencia y evolución del ser humano como especie.

El verdadero problema de permanecer mucho tiempo sentado es la deformación de las curvas fisiológicas de la columna vertebral. Mientras estamos sentados podemos no notar nada especial, a no ser que tengamos ya un problema grave. El dolor aparece al incorporarnos, que es cuando nuestra columna no es capaz de recuperar una alineación que facilite el movimiento. Y así surge la frase "es que yo no puedo estar mucho tiempo de pie", y se vuelve uno a sentar para evitar el dolor, pero también para seguir deformando la espalda. Se potencia así una mayor alteración vertebral y se aumenta el riesgo de dolores.

La Gimnasia Postural puede ayudarnos a recuperar un equilibrio corporal más natural, que permita un movimiento más fácil y que alivie buena parte de las molestias de espalda. Sus técnicas consisten en suaves estiramientos, automasajes y, sobre todo, posicionamientos vertebrales. A menudo, para contrarrestar el efecto nocivo de estar ocho horas o más sentado y encorvado, sólo tenemos que tumbarnos en el suelo y dejar que la columna se vaya realineando poco a poco (ver figura).
Alineación vertebral por posicionamiento

Para realizar correctamente este posicionamiento, la superficie ha de ser mullida pero firme. La cama, por ejemplo, al ser demasiado blanda, absorve las curvas y deformaciones que hemos creado, por lo que no llega a ejercer una presión suficiente. Una esterilla en el suelo o una manta doblada puede aportarnos ese equilibrio entre firmeza y suavidad para nuestro objetivo.

Una vez aquí, simplemente hemos de respirar tratando de sentir como se dilata toda la espalda al inspirar, y como se relaja y expande en el suelo al espirar. Entre 10 y 15 minutos al día pueden ser suficiente para cambiar la relación que tenemos con nuestra espalda, y hacerla más cordial y agradable.


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